Nueve juegos que acompañan el camino de un chico desde reconocer una letra suelta hasta escribir una palabra al dictado. Son gratis, no piden registrarse, no tienen publicidad y funcionan sin internet.
Entrar a los juegosA los cuatro o cinco años lo primero no es leer: es darse cuenta de que cada letra tiene un sonido. Por eso el primer juego es el abecedario entero, en mayúscula y con colores, donde tocar una letra la hace sonar. Recién después aparecen las sílabas, y mucho más tarde las palabras.
La app no pregunta la edad. Tiene diez niveles y se sube o se baja con dos botones: si algo le resulta difícil, se baja el nivel y listo. Es más honesto que adivinar por la edad, porque dos chicos de cinco años no están en el mismo lugar.
Casi todo lo que se consigue en internet está pensado en inglés y traducido. Eso se nota enseguida: falta la Ñ, y los dígrafos RR, LL, CH y QU aparecen como dos letras separadas cuando en castellano son un solo sonido. Acá cada uno es una sola ficha, y van en una fila aparte porque no son letras del abecedario.
La voz también está cuidada: la pantalla muestra RATÓN en mayúscula, pero al sintetizador se le pasa «ratón» con tilde, porque si no lo lee con el acento en el lugar equivocado. Y a una letra sola nunca se le pasa el símbolo: se le pasa el nombre escrito como se pronuncia, «ere», «eñe».
No hay avisos, no hay que registrarse y no se pide ningún dato. Los nombres de los jugadores se guardan sólo en el navegador del aparato y no salen de ahí. Tampoco hay pedidos a servidores de terceros: hasta la tipografía va adentro del archivo, para que la dirección IP de un chico no le llegue a nadie.
Una vez abierta, queda guardada. Sirve en el auto, en el colectivo o en una escuela donde la conexión va y viene. También se puede instalar y queda con su ícono, como cualquier app, sin pasar por ninguna tienda.
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