Sesenta y ocho países, cada uno con su bandera, su ficha y un saludo que suena en el idioma del país.
Entrar a los juegosWindows no dibuja las banderas emoji: salen las dos letras del país en gris. Por eso cada una está dibujada como una figura, armada con piezas reutilizables —franjas, cruces, soles, estrellas, cantones—. Es una simplificación honesta: los escudos muy detallados aparecen con su forma principal, no con el dibujo completo.
Tocando una bandera se abre su ficha: el saludo hablado, la capital, a cuántos kilómetros está de Buenos Aires, cuánta gente vive ahí, en qué continente queda, el idioma, los mundiales que ganó, su animal, su comida típica y un dato para acordarse.
El saludo se dice con la voz del idioma si el aparato la tiene. Si no, se le pasa a la voz castellana el texto escrito como suena: «bonyúr», «arigáto», «sié sié». Es la única manera de que no lo lea con acento equivocado.
Decir que Japón está en Asia no le dice nada a un chico de siete. Decirle que está a 18.400 kilómetros, cuando Uruguay está a 200, sí. Todas las distancias están medidas desde Buenos Aires, porque el punto de referencia tiene que ser el lugar donde está parado.
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